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28/8/18

ASÍ ES COMO LAS NOCHES DE INSOMNIO PUEDEN PROVOCAR AUMENTO DE PESO

28/8/18

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Sugiere una investigación reciente.

Una noche sin dormir puede inclinar al metabolismo del cuerpo a guardar grasa y al mismo tiempo a consumir músculo, sugiere una investigación reciente.

Muchos estudios han vinculado dormir mal (ya sea por insomnio o por trabajar el turno de noche) con el aumento de peso y afecciones de la salud como la diabetes tipo 2. Pero ese tipo de investigación no responde la pregunta de si el sueño en sí es culpable.

Una creciente cantidad de estudios de laboratorio, que se centran en los efectos de la privación del sueño, sugieren que la respuesta es que "sí". La nueva investigación amplía las evidencias.

"Necesitamos estudios mecanicistas para comprender los efectos de la pérdida de sueño", planteó el investigador principal, Jonathan Cedernaes, asociado de investigación en la Universidad del Noroeste, en Chicago.

Por ejemplo, los estudios de Cedernaes han mostrado que la pérdida de sueño puede alterar una variedad de marcadores en la sangre, entre ellos el azúcar en la sangre, los niveles hormonales y varios productos derivados del metabolismo.

En el nuevo estudio, su equipo abordó los efectos dentro del tejido graso y muscular, para observar cómo la actividad de los genes y los niveles de proteína de esos tejidos cambiaban tras una noche sin dormir.

Los investigadores encontraron que en 15 hombres jóvenes y sanos, una noche sin sueño desencadenaba cambios que favorecían el almacenamiento de grasa y la descomposición del músculo.

"Eso no significa que haya que alarmarse por no dormir una noche", enfatizó Cedernaes. Pero, añadió, el estudio sí plantea la pregunta de qué sucedería si dormir mal se convirtiera en un patrón regular.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 22 de agosto de la revista Science Advances.

Una investigadora del sueño que no participó en el estudio afirmó que los hallazgos son "extremadamente importantes".

"El hallazgo de que las proteínas musculoesqueléticas se reducen, y que las proteínas [que fomentan la grasa] aumentan, en respuesta a la pérdida de sueño es un mecanismo novedoso mediante el cual la pérdida de sueño promueve la obesidad y el aumento de peso", dijo Josiane Broussard, profesora asistente en la Universidad Estatal de Colorado, en Fort Collins.

Pero, en cualquier estudio de laboratorio, no está claro qué tan bien las condiciones artificiales se reflejan en la vida real.

La Dra. Eva Szentirmai, profesora asociada en la Universidad Estatal de Washington, en Spokane, que estudia el sueño y el metabolismo, apuntó que "no sabemos si se observarían cambios similares específicos de los tejidos durante la pérdida de sueño habitual a largo plazo, que es común en nuestra sociedad".

El experimento tampoco captó del todo qué pasa al trabajar de noche, por ejemplo.

Los voluntarios pasaron dos noches en el laboratorio del sueño: una noche pudieron dormir hasta 8.5 horas; y la otra noche estuvieron despiertos toda la noche, aunque tenían que quedarse en la cama.

Cedernaes explicó que el punto era aislar los efectos metabólicos de la pérdida de sueño en sí.

Pero en la vida real, alguien que trabaje en el turno de noche estaría física y mentalmente activo, comería y haría cosas cotidianas en la parte del día en que los humanos por lo general están dormidos.

Además, apuntó Szentirmai, estarían expuestos a unos patrones irregulares de iluminación. Y los cambios en los patrones de iluminación y alimentación podrían afectar directamente al "equilibrio de proteínas musculares", aseguró.

Entonces, anotó, es posible que el trabajo en turnos de noche pudiera contribuir a cualquier efecto negativo de la pérdida del sueño en el tejido muscular y graso.

¿Y qué pasa con los que simplemente se quedan despiertos hasta tarde y no duermen lo suficiente? Szentirmai dijo que los estudios han mostrado que esas personas tienden a aumentar más de peso con el tiempo, y que tienen unos riesgos más altos de obesidad, en comparación con las personas que descansan bien.

Pero, añadió, esos estudios no prueban causalidad.

Cedernaes apuntó a una visión más amplia. El sueño tiene un impacto importante en la salud general, y las personas deben dormir lo suficiente. La necesidad de sueño de los individuos varía, dijo. Pero en general, se recomienda que los adultos duerman de 7 a 8 horas cada noche.

Si trabaja de noche y debe dormir en un horario irregular, dijo Cedernaes, intente ser particularmente cuidadoso respecto a otros hábitos del estilo de vida, como por ejemplo comer una dieta saludable y hacer ejercicio con regularidad.

Según Broussard, investigaciones como esta podrían al final ayudar a los trabajadores en turnos y a otros que no pueden evitar tener un horario irregular de sueño. Si los investigadores comprenden exactamente cómo las alteraciones del sueño afectan al cuerpo, quizá puedan identificar formas específicas de contrarrestar esos efectos.


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