En el deporte femenino hay temas que durante años se entrenaron en silencio. El dolor, el cansancio y la exigencia física muchas veces se normalizaron sin hacer preguntas. Hoy, poco a poco, la ciencia comienza a mirar con más atención una realidad cotidiana para miles de atletas: el impacto del ciclo menstrual en el rendimiento y la recuperación deportiva.
Un reciente estudio publicado en Frontiers in Sports and Active Living pone sobre la mesa un dato que no pasa desapercibido: las lesiones deportivas que ocurren durante la menstruación no son más frecuentes, pero sí más duras de superar.
Más días fuera de la cancha
La investigación siguió durante cuatro temporadas a 33 futbolistas profesionales en España. Las jugadoras registraron sus ciclos menstruales y cada lesión sufrida tanto en entrenamientos como en partidos oficiales.
El resultado fue claro. Cuando una lesión se producía durante el período menstrual, el tiempo de recuperación podía triplicarse en comparación con lesiones similares ocurridas en otros momentos del ciclo.
“No es que la menstruación provoque más lesiones, pero sí influye en cuánto afectan al cuerpo”, explicó la doctora Eva Ferrer, médica especialista en deporte y autora principal del estudio.
En términos simples: el cuerpo tarda más en volver.
Lo que pasa dentro del cuerpo
Durante la menstruación, el organismo atraviesa varios cambios. Bajos niveles de estrógeno, pérdida de hierro y procesos inflamatorios naturales pueden hacer que una contractura, un esguince o una lesión muscular duelan más, se inflamen más y demoren más en sanar.
Para una deportista, eso no solo significa días sin entrenar. También implica frustración, ansiedad y la presión de perder ritmo competitivo.
Escuchar el cuerpo, no frenar el deporte
Los investigadores son claros en un punto: entrenar durante la menstruación no es un problema. Lo que sí recomiendan es ajustar.
Pequeños cambios pueden marcar la diferencia:
Calentamientos más largos
Cargas de trabajo mejor reguladas
Más atención a la recuperación
Registrar síntomas y sensaciones físicas
“No se trata de detenerse, sino de adaptarse”, señalan los especialistas.
Una conversación necesaria también en Magallanes
En regiones como Magallanes, donde el clima, las canchas y los horarios ya exigen un esfuerzo extra, hablar de salud femenina en el deporte no es un lujo, es una necesidad.
Este estudio no busca alarmar, sino abrir una conversación pendiente: el deporte femenino necesita planificación pensada para mujeres, no modelos heredados del alto rendimiento masculino.
Escuchar al cuerpo, comprender sus ciclos y acompañar a las deportistas en esos procesos puede ser la diferencia entre una lesión más… o una carrera que sigue avanzando.
