Con la nieve bordeando el césped sintético y las gradas congeladas, los jugadores salieron a darlo todo. Pero, ¿qué ocurre en el cuerpo humano cuando se practica un deporte de alta intensidad en estas condiciones extremas?
La mirada médica: Recomendaciones para el deporte bajo cero
Especialistas de la Mayo Clinic señalan que hacer ejercicio en ambientes gélidos es seguro para la mayoría de las personas, siempre y cuando se adopten medidas preventivas estrictas:
El calentamiento debe duplicarse: En ambientes muy fríos, los músculos y tendones tardan mucho más en alcanzar la temperatura óptima. Un arranque brusco sin un calentamiento prolongado en vestuarios aumenta drásticamente el riesgo de desgarros musculares.
La trampa de la deshidratación: En el frío el cuerpo sigue perdiendo líquidos a través del sudor y la respiración, pero la sensación de sed disminuye. Mantener la hidratación antes, durante y después del partido es tan crucial como en verano.
Capas sintéticas sobre algodón: La sudoración acumulada es el peor enemigo contra la hipotermia. La indicación clínica es utilizar una primera capa de material sintético (como polipropileno) que expulse la humedad, evitando el algodón, ya que este retiene el agua y enfria el cuerpo rápidamente.
Cuidado con las extremidades: El cuerpo prioriza mantener caliente el tórax y los órganos vitales, reduciendo el flujo sanguíneo hacia manos, pies y orejas. El uso de guantes, gorros o cuellos térmicos resulta fundamental para prevenir lesiones en la piel o congelamiento leve.
A pesar del rigor del clima, la postal que dejó la Liga Popular refleja el sello inconfundible del futbolista patagónico: rigor, garra y una pasión capaz de sobreponerse al viento y al hielo.


