RICARDO "LOCO" FLORES: EL ARQUITECTO DE UNA HAZAÑA HISTÓRICA

RICARDO "LOCO" FLORES: EL ARQUITECTO DE UNA HAZAÑA HISTÓRICA


Pocas veces en la vida, uno siente en primera persona que se está escribiendo la historia que, luego en un par de años, serán remembranzas para las nuevas generaciones. Cuando conocí a Ricardo Flores, director técnico de Yungay, me transmitió su tranquilidad que la misión era posible. No habían refuerzos, pero existía mentalidad y trabajo duro.

Luego de esperarlo mientras terminaba de hablar con otras personas, mi mente se trasladaba a ese momento, cuando no tenía el asedio “mediático” y ahora se convertía en el entrenador del equipo campeón del fútbol regional y representante de la región en el próximo Nacional de fútbol 2027.

"Sin lugar a duda agotado, reventado, son tres días seguidos, pero feliz, feliz", me confesaba mientras parte del club comenzaba a abandonar el Estadio del Barrio Sur de Punta Arenas.

Y es que el desenlace fue digno de una película. Un gol en los minutos finales terminó por sellar un campeonato que parecía escaparse por momentos. "Tuvimos un final épico, a última hora hacer el gol... ya no se puede más de emoción", relató Flores, todavía con la adrenalina recorriendo cada palabra.

Más allá de la copa, el técnico quiso poner el foco en quienes hicieron posible la hazaña: sus jugadores. Futbolistas que durante meses enfrentaron entrenamientos bajo el frío, la lluvia y las duras condiciones del fútbol magallánico.

"Eso es loable para este grupo de muchachos que se sacan la cresta semana a semana entrenando, viniendo a jugar con frío, con lluvia. Así se obtienen los títulos", señaló con orgullo.

La frustración habría sido enorme si el desenlace hubiese sido distinto. Empero, el fútbol le tenía reservado a Yungay el capítulo más glorioso de su historia. Después de años de búsqueda, sacrificios y sueños compartidos, el "manchester" del sur, alcanzó la cima regional.

Entre risas, Flores incluso tuvo palabras para Magallanes Deportes, a quien bautizó como la "cábala" del equipo durante esta campaña inolvidable.

Pero más allá de las bromas, sus palabras reflejan el sentimiento de todo un club: la alegría de quienes nunca dejaron de creer. Porque los títulos no llegan por casualidad. Llegan después de cientos de entrenamientos, de derrotas que enseñan y de jugadores que se entregan por completo a una camiseta.

Yungay lo hizo. Y Ricardo Flores estuvo al frente de una historia que ya forma parte del fútbol regional.

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