| El Estadio "La Bombonera" (Punta Arenas) |
La Asociación 18 de Septiembre vive horas críticas. Lo que debía ser una definición deportiva en "La Bombonera" se ha transformado en un laberinto de resoluciones, marchas atrás y un enfrentamiento abierto entre clubes, dirigentes y el cuerpo arbitral. La reciente confirmación de la sanción al Club San Felipe no solo deja fuera a un animador histórico del torneo, sino que levanta una polvareda de dudas sobre quién tiene realmente el poder en nuestro fútbol amateur.
¿Incongruencia administrativa o presión arbitral?
El sentimiento generalizado en la hinchada es la confusión. Tras trascender que la Regional de Fútbol habría dado luz verde para que el "Uni Uni" completara sus compromisos, la decisión final de mantener el castigo ha caído como un balde de agua fría. Algunos seguidores, como Katherine Sáez, denuncian una "falta de seriedad" que solo genera ilusión y confusión.
Sin embargo, el punto más álgido es la supuesta presión del gremio referil. Voces dentro de la comunidad aseguran que los árbitros habrían condicionado su continuidad si se programaba al club sancionado, planteando un dilema ético: ¿Es el arbitraje un ente autónomo que decide los destinos del campeonato por sobre los directivos?
El testimonio clave: "La oportunidad fue arrebatada por un dirigente"
No todo es culpa de "negro". En medio del debate, surge el testimonio de quienes estuvieron en la grada. Ninoska Fiss, espectadora presencial, aporta una cuota de cruda realidad: "Vi cuando terminó el partido a una persona del club ir a reclamar de forma desafiante... un jugador de San Felipe le pedía a este dirigente que parara porque lo iban a sancionar".
Este relato coincide con la postura de figuras ligadas a la asociación, como Doris Orellana, quien hizo un llamado público a la autocrítica dirigencial: "Toda la cancha ve su comportamiento... no corresponde mencionar episodios más graves y delicados por este medio".
La crisis de la "18" es el reflejo de un problema sistémico donde se cruzan la mala gestión de las emociones en la cancha, reglamentos que parecen no estar timbrados y un arbitraje cuestionado desde el pasado Zonal Sur. Mientras los clubes piden "pantalones puestos" para dirigir, el fútbol se queda sin uno de sus protagonistas y las tribunas corren el riesgo de quedar vacías.