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Ayer, miércoles 25 de marzo, se puso finalmente la firma al convenio que permite el inicio de obras del Complejo Deportivo del Barrio Sur. Un hito que en los discursos oficiales se viste de gala, pero que en la práctica deportiva regional llega con el desgaste de una espera que se volvió crónica. Si bien la "deuda histórica" es el lugar común de las autoridades, la realidad técnica es más fría: este proyecto ha estado estancado en oficinas desde finales de 2023.
La cronología de la ineficiencia
En noviembre de 2023, el Consejo Regional ya había dado el visto bueno a los recursos. En ese momento, se proyectaba un inicio inminente que nunca ocurrió. Lo que siguió fue un ciclo de burocracia que obligó a revaluar costos, ajustar presupuestos por inflación y esperar una toma de razón de la Contraloría que recién se materializó en enero de este 2026.
No estamos ante una obra nueva, sino ante un proyecto que tuvo que ser "rescatado" de sus propios errores de planificación administrativa. El costo de esta demora no solo se mide en tiempo, sino en los $5.500 millones de pesos que hoy representa la inversión, una cifra que se infló mientras los deportistas seguían esperando en el barro.
Realidad técnica vs. Promesa política
La empresa Impex asume ahora la responsabilidad de ejecutar la obra en un plazo de 450 días corridos. El papel dice que para el primer semestre de 2027 el Barrio Sur tendrá:
Confort térmico: Calefacción en áreas de servicios y graderías techadas (una necesidad básica, no un lujo en Magallanes).
Infraestructura: Cuatro camarines, casetas de transmisión y una iluminación que, esperamos, cumpla con los estándares de competencia nacional.
Seguridad: Un cierre perimetral que deberá resistir no solo el clima, sino el entorno de un sector que exige presencia activa.
El cronómetro no miente
La firma de ayer no es la meta, es apenas la línea de salida de una carrera que comenzó con 24 meses de retraso. El fútbol amateur del sector sur ha sobrevivido a pesar de la gestión pública, no gracias a ella.
Desde hoy, los 450 días de plazo no son solo una estadística contractual; son el tiempo que la comunidad deportiva estará fiscalizando. Ya no hay espacio para "ajustes de presupuesto" ni para "trámites pendientes". El Barrio Sur ya pagó su cuota de paciencia; ahora le toca al cemento y al pasto sintético hablar por sí mismos.