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| Sesión de comisión consejo regional de Magallanes. Fotografía RRSS. |
La sesión del Consejo Regional de Magallanes, realizada este lunes 12 de enero de 2026, dejó en evidencia una dinámica que se repite cada vez con mayor frecuencia en la aprobación de proyectos deportivos: iniciativas que avanzan sin mayores sobresaltos y otras que, pese a ser aprobadas, arrastran dudas no resueltas sobre planificación, continuidad y uso de recursos públicos.
Porvenir: aprobación sin mayor debate
Sin mayores cuestionamientos, el pleno del CORE aprobó la construcción del gimnasio comunitario del Club Deportivo 18 de Septiembre de Porvenir, con 13 votos a favor y 2 abstenciones. El proyecto fue presentado como una necesidad largamente esperada por la comunidad fueguina, donde la infraestructura deportiva sigue siendo limitada.
La votación reflejó consenso político y territorial, y fue uno de los pocos puntos de la tabla donde no se abrieron mayores interrogantes sobre montos, etapas previas o proyecciones futuras. Un proyecto claro, con respaldo amplio y sin ruido.
Scout: cuando la aprobación no despeja las dudas
Distinto fue el escenario para el proyecto de mejoramiento de la sede del Club Deportivo Scout de Punta Arenas, aprobado con 11 votos a favor y 4 abstenciones, pero marcado por una crítica directa y poco habitual dentro de la sala.
La consejera Gallardo fundamentó su abstención señalando inconsistencias que, hasta ahora, no han sido aclaradas públicamente. Según expuso, hoy se están solicitando $56 millones, pese a que desde hace tiempo se hablaba de un proyecto ya aprobado, incluso difundido por algunos medios, que apuntaba a la construcción de un gimnasio en el sector de Avenida Frei con Rómulo Correa.
Ese antecedente no es menor: existe registro público de que el Club Deportivo Scout contaba con un proyecto de gimnasio ampliamente difundido, lo que genera una pregunta incómoda pero necesaria:
¿Se trata del mismo proyecto, de una nueva etapa, o de una reformulación que no ha sido suficientemente explicada?
Remodelaciones que no cuadran
A esto se suma otro elemento que tensionó la discusión: la sede del Club Scout lleva más de un año en proceso de remodelación, situación que hace aún más difícil comprender hacia dónde están siendo dirigidos los recursos regionales y qué impacto concreto han tenido hasta ahora.
La crítica no apuntó al club en sí, sino a la falta de claridad institucional: proyectos que se anuncian, se reformulan, se reingresan y se vuelven a financiar, sin que exista una línea pública clara que permita entender qué se hizo, qué se está haciendo y qué falta por hacer.
En un contexto donde múltiples organizaciones deportivas de Punta Arenas y la región esperan financiamiento, la pregunta se vuelve inevitable:
¿están compitiendo en igualdad de condiciones todas las iniciativas, o algunas avanzan con ventaja por su historia administrativa y visibilidad mediática?
Más que votos: una señal de alerta
Aunque el proyecto fue finalmente aprobado, las abstenciones y la intervención de la consejera Gallardo dejaron una señal política que no pasó inadvertida. No se trató de una negativa al deporte, sino de un llamado de atención sobre la coherencia, la transparencia y la correcta planificación del gasto público.
La sesión cerró con dos proyectos aprobados, pero con sensaciones distintas:
En Porvenir, la certeza de un avance concreto.
En Punta Arenas, la impresión de que aún faltan explicaciones.
Porque aprobar no siempre significa despejar dudas. Y en el uso de recursos regionales, las dudas también pesan.
