DIFUSIÓN GRATUITA Y CRITERIO RÍGIDO: UNA DESCONEXIÓN QUE EL INTERREGIONAL ZONA SUR NO PUEDE IGNORAR

DIFUSIÓN GRATUITA Y CRITERIO RÍGIDO: UNA DESCONEXIÓN QUE EL INTERREGIONAL ZONA SUR NO PUEDE IGNORAR
Fotografo en cancha. Fotografía magallanesdeportes.cl. 


El Interregional de Fútbol Zona Sur 2026 avanza con partidos intensos, equipos históricos y un público que, fecha a fecha, responde en las tribunas pagando una entrada de $3.000 por jornada. El torneo busca consolidarse como una vitrina del fútbol regional, pero fuera de la cancha persiste una contradicción que comienza a generar ruido.

En las últimas jornadas, el trabajo de fotógrafos y equipos gráficos ha enfrentado restricciones, llamados de atención y criterios cambiantes, muchas veces definidos en el momento y, en no pocos casos, emanados directamente desde el arbitraje. Todo esto contrasta con la facilidad con la que otros medios acceden a zonas privilegiadas del recinto, evidenciando un trato desigual difícil de justificar.

El punto de fondo no es el orden ni la seguridad. Eso es necesario en cualquier evento deportivo. El problema surge cuando el control se ejerce sin contexto, aplicando lógicas propias del fútbol profesional en un torneo que, por esencia y estructura, sigue siendo amateur. Un campeonato sostenido por el esfuerzo de clubes, jugadores, voluntades locales y también por quienes, cámara en mano, ayudan a visibilizarlo.

Aquí aparece una desconexión evidente. El Interregional no cuenta con protocolos públicos y claros para el trabajo de la prensa, dejando muchas decisiones al criterio personal del momento. Y cuando ese criterio no aterriza en la realidad amateur del torneo, el resultado es fricción: gráficos tratados como estorbo y no como aliados.

La paradoja es difícil de ignorar. Mientras el público paga su entrada, la difusión del torneo se sostiene en gran parte gracias a trabajo no remunerado. Fotografías, videos, reels y registros que circulan a diario en redes sociales y medios digitales amplifican el alcance del campeonato, atraen público y construyen memoria deportiva. Todo eso se hace, en la mayoría de los casos, costeando equipos, traslados y tiempo propio.

Resulta entonces legítimo preguntarse por qué quienes aportan visibilidad enfrentan más trabas que facilidades. O por qué, en un torneo que necesita difusión, se termina tensionando la relación con alguna prensa local desde una lógica excesivamente rígida, muchas veces impulsada desde el arbitraje, que parece olvidar el contexto en el que se está compitiendo.

No se trata de apuntar nombres ni de personalizar el debate. Se trata de entender que exigir estándares de control cercanos al profesionalismo sin contar con una estructura acorde solo genera roces innecesarios. Y en el fútbol regional, esos roces no suman: restan.

El Interregional Zona Sur tiene fútbol, historia y potencial de crecimiento. Pero para avanzar, necesita algo más que buenos partidos. Necesita criterios claros, protocolos conocidos y una mirada más aterrizada, que entienda que la difusión no es un favor, sino un pilar fundamental para que el torneo siga vivo y visible.

Porque en el fútbol amateur, cuidar a quienes muestran el juego también es parte del juego.

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