
Son las terceras sudamericanas de su categoría en el torneo.
Un nuevo repunte en la tabla general protagonizaron las tripulantes del velero “Santander”, Nadja Horwitz y Carmina Malsch, escalando un peldaño para quedar 23º en la penúltima jornada de la Copa del Mundo Miami OCR (Olympic Classes Regatta), uno de los eventos más importantes de la náutica internacional, que se desarrolla en la bahía de Biscayne, con participación de más de 800 navegantes de 63 países.
En su primera actuación en el afamado certamen, las deportistas de la Cofradía Náutica del Pacífico y seleccionadas Fedevela, finalizaron las regatas del día en los puestos 20º y 17º (este último su mejor parcial de la semana), con lo que suman 146 puntos negativos en las ocho pruebas disputadas (un descarte), a falta de sólo dos recorridos para el final.
“Hoy sopló un poco menos, entre 8 y 15 nudos. ¡Al fin! Pero se mantuvieron las condiciones cambiantes y difíciles. Estaba muy choppy (mar rizada). En la primera regata podríamos haber terminado 15º pero nos equivocamos en tonteras. Y en la segunda, partimos bien atrás pero pudimos ir recuperando”, comentó la tripulante Carmina, que esta semana celebró sus 17 años.
“Estas condiciones difíciles de Miami nos están costando, en lo táctico y en lo estratégico, pero todos los días vamos subiendo de a poco y aprendiendo”, añadió la timonel, Nadja, de 19 años.
Las chilenas, además, son las terceras sudamericanas en el certamen, detrás de las brasileñas Fernanda Oliveira y Ana Luiza Barbachan, que van 7as. y de sus compatriotas Renata Decnop e Isabel Swan, 14as.
Cabe señalar que las tripulantes de “Santander”, actualmente en el puesto número 50 del Ranking Mundial de su clase, participaron el año pasado en su primera Copa del Mundo, en Palma de Mallorca (España), donde finalizaron en el 28º lugar de la categoría, en la que la mayoría de las participantes las superan en edad y experiencia.
El 470 (se lee “cuatro setenta”) es un barco de vela para dos tripulantes (timonel y proel), diseñado en 1963 por el francés André Cornu. Construido desde sus inicios en fibra de vidrio, se extendió rápidamente por todo el mundo y en 1969 ya era una clase náutica internacional reconocida oficialmente. Es clase olímpica para hombres desde 1976 y en 1988 pasó a serlo para las mujeres. El nombre de la clase y del barco proviene de su eslora (largo del casco), que mide 4 metros y 70 centímetros. Es un barco veloz y ligero, para navegación relativamente avanzada, por poseer un diseño y aparejo muy técnico.
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