Hoy sábado a las 18.35 horas.
Una victoria en el partido de este sábado -ante un rival muy capacitado-, dejaría a la Selección chilena como líder de las clasificatorias sudamericanas. La sexta jornada clasificatoria pone a Chile en el umbral de una situación tan excepcional como llamativa y motivadora: un eventual triunfo sobre Venezuela, en el exigente partido de este sábado, dejaría a la “Roja” como líder de las clasificatorias sudamericanas. A despecho de ese apéndice trascendente en cualquier análisis, el juego ante los llaneros supone un alto nivel de dificultad por la jerarquía colectiva alcanzada por la “Vinotinto” y el reciente empate que reflejó plenamente ese crecimiento en el Centenario de Montevideo (1 a 1).
En todo caso, la Selección de Claudio Borghi ya demostró plenamente sus capacidades en las fechas anteriores y el 2-0 logrado en La Paz confirma esa jerarquía plasmada en los 9 puntos que ostenta en la tabla. En esta instancia particular, jugando con la exigencia de la alta temperatura y humedad ambiental, no tienen demasiada validez los antecedentes numéricos de la Copa América de Argentina, donde se impuso Venezuela por 2-1, y en la eliminatoria anterior, con un 3-2 espectacular que tuvo a Humberto Suazo como catalizador de la victoria.
En rigor, se trata de un duelo de características particulares y sin favoritismo definido por la equiparidad actual de fuerzas, aunque la estadística histórica beneficie a los chilenos. Será, como dicen los técnicos, “un partido para trabajarlo”, sin margen para errores o desaplicaciones que pueden ser determinantes.
La “Roja” llega al Caribe con la moral intacta, a despecho del impensado episodio extradeportivo protagonizado por dos jugadores; sin fisuras en una organización de juego ya probada y varios hombres que sustentan con un rendimiento superlativo la estructura del equipo: el capitán, Claudio Bravo, cumplió su mejor actuación en La Paz, Charles Aránguiz le sumó un gol a su despliegue incansable, Arturo Vidal engranó en la dinámica colectiva con su categoría de campeón italiano, Matías Fernández mantuvo el nivel habitual de conductor y Alexis desequilibró a despecho de la violencia en la marca boliviana.
En suma, Chile posee virtudes valiosas para imponer en la disputa con una Venezuela crecida, sólida y respetable, que ostenta la potencia, envergadura física y juego aéreo como principales facultades que colocar en la balanza. Por cierto, las anteriores actuaciones de visitante en Buenos Aires, Montevideo y La Paz mostraron a un equipo nacional variable y con altibajos, pero el perfil del rival transforman este encuentro en un examen de mayor proyección cuando recién transcurren seis de las 16 jornadas clasificatorias. En rigor, está claro que entre un triunfo y una derrota no se define el cielo ni el infierno, pero sin transar su proverbial convicción y respeto la “Roja” afronta la inmejorable opción de escalar este sábado a la cima de Sudamérica…
Por DANIEL PÉREZ PAVEZ
FOTOS: CARLOS PARRA
Una victoria en el partido de este sábado -ante un rival muy capacitado-, dejaría a la Selección chilena como líder de las clasificatorias sudamericanas. La sexta jornada clasificatoria pone a Chile en el umbral de una situación tan excepcional como llamativa y motivadora: un eventual triunfo sobre Venezuela, en el exigente partido de este sábado, dejaría a la “Roja” como líder de las clasificatorias sudamericanas. A despecho de ese apéndice trascendente en cualquier análisis, el juego ante los llaneros supone un alto nivel de dificultad por la jerarquía colectiva alcanzada por la “Vinotinto” y el reciente empate que reflejó plenamente ese crecimiento en el Centenario de Montevideo (1 a 1).
En todo caso, la Selección de Claudio Borghi ya demostró plenamente sus capacidades en las fechas anteriores y el 2-0 logrado en La Paz confirma esa jerarquía plasmada en los 9 puntos que ostenta en la tabla. En esta instancia particular, jugando con la exigencia de la alta temperatura y humedad ambiental, no tienen demasiada validez los antecedentes numéricos de la Copa América de Argentina, donde se impuso Venezuela por 2-1, y en la eliminatoria anterior, con un 3-2 espectacular que tuvo a Humberto Suazo como catalizador de la victoria.
En rigor, se trata de un duelo de características particulares y sin favoritismo definido por la equiparidad actual de fuerzas, aunque la estadística histórica beneficie a los chilenos. Será, como dicen los técnicos, “un partido para trabajarlo”, sin margen para errores o desaplicaciones que pueden ser determinantes.
La “Roja” llega al Caribe con la moral intacta, a despecho del impensado episodio extradeportivo protagonizado por dos jugadores; sin fisuras en una organización de juego ya probada y varios hombres que sustentan con un rendimiento superlativo la estructura del equipo: el capitán, Claudio Bravo, cumplió su mejor actuación en La Paz, Charles Aránguiz le sumó un gol a su despliegue incansable, Arturo Vidal engranó en la dinámica colectiva con su categoría de campeón italiano, Matías Fernández mantuvo el nivel habitual de conductor y Alexis desequilibró a despecho de la violencia en la marca boliviana.
En suma, Chile posee virtudes valiosas para imponer en la disputa con una Venezuela crecida, sólida y respetable, que ostenta la potencia, envergadura física y juego aéreo como principales facultades que colocar en la balanza. Por cierto, las anteriores actuaciones de visitante en Buenos Aires, Montevideo y La Paz mostraron a un equipo nacional variable y con altibajos, pero el perfil del rival transforman este encuentro en un examen de mayor proyección cuando recién transcurren seis de las 16 jornadas clasificatorias. En rigor, está claro que entre un triunfo y una derrota no se define el cielo ni el infierno, pero sin transar su proverbial convicción y respeto la “Roja” afronta la inmejorable opción de escalar este sábado a la cima de Sudamérica…
Por DANIEL PÉREZ PAVEZ
FOTOS: CARLOS PARRA
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