Los rancagüinos Pablo y Matías Valencia fueron los jugadores más pequeños del torneo, pero destacaron por su valioso aporte a la hora de recuperar balones difíciles junto al equipo del Instituto O’Higgins.
Sufrieron por igual con su equipo en el lamentable final de la selección chilena de vóleibol masculino, representada por el Instituto O’Higgins, de Rancagua, en los XVII Juegos Sudamericanos Bogotá 2011. Pablo y Matías Valencia fueron protagonistas en la dura victoria ante Colombia, anfitriones que fueron terceros en la presente edición del certamen, pero que al igualar por puntaje en la fase grupal, quedaron fuera de semifinales por diferencia de set.
Pese a ello, los gemelos rancagüinos de 13 años quedaron contentos con su primera participación a nivel internacional. Hijos del destacado entrenador de O’Higgins, Ismael Valencia, sienten que su paso por Bogotá marca una linda experiencia en la disciplina que iniciaron cuando tenían 5 años, acompañando a su padre a entrenamientos en Juegos Binacionales.
“Mi papá jugó vóleibol y nos empezó a gustar. Pero intentamos primero en el fútbol y nos fue bien”, explica Matías. Agrega Pablo: “pero el vóleibol nos era más familiar, además que podíamos salir a conocer diferentes lugares con el deporte”.
Sobre su estatura (1.46 m) son claros: “No nos complica. Sabemos que los rivales son altos, pero nuestro juego es por abajo. Aquí nos decían que teníamos alas porque llegábamos a todas”, cuenta Pablo. Su hermano dice: “Esa es nuestra idea, rescatar los tiros imposibles desde atrás”.
“Para mí es un arte”, define Matías la temeraria acción de detener potentes remaches del deporte de red alta, mientras que para su hermano es “una pasión que te llena de adrenalina”.
Su padre, el profesor y coordinador de deportes del Colegio Maristas de Rancagua Ismael Valencia, viajó especialmente a la capital cafetera para acompañarlos en su debut internacional.
“En nuestra familia, conformada por cuatro voleibolistas y una gimnasta, creemos que el deporte no es accesorio. Creemos que por esa vía sólo se obtienen beneficios, como estas experiencias que son enriquecedoras”, reflexionó.
Durante la fase clasificatoria, Chile venció en el debut a Bolivia, cayó ante Ecuador y luego se impuso a Colombia. Brasil fue campeón, tras derrotar a Perú. Los locales fueron terceros.
Sufrieron por igual con su equipo en el lamentable final de la selección chilena de vóleibol masculino, representada por el Instituto O’Higgins, de Rancagua, en los XVII Juegos Sudamericanos Bogotá 2011. Pablo y Matías Valencia fueron protagonistas en la dura victoria ante Colombia, anfitriones que fueron terceros en la presente edición del certamen, pero que al igualar por puntaje en la fase grupal, quedaron fuera de semifinales por diferencia de set.
Pese a ello, los gemelos rancagüinos de 13 años quedaron contentos con su primera participación a nivel internacional. Hijos del destacado entrenador de O’Higgins, Ismael Valencia, sienten que su paso por Bogotá marca una linda experiencia en la disciplina que iniciaron cuando tenían 5 años, acompañando a su padre a entrenamientos en Juegos Binacionales.
“Mi papá jugó vóleibol y nos empezó a gustar. Pero intentamos primero en el fútbol y nos fue bien”, explica Matías. Agrega Pablo: “pero el vóleibol nos era más familiar, además que podíamos salir a conocer diferentes lugares con el deporte”.
Sobre su estatura (1.46 m) son claros: “No nos complica. Sabemos que los rivales son altos, pero nuestro juego es por abajo. Aquí nos decían que teníamos alas porque llegábamos a todas”, cuenta Pablo. Su hermano dice: “Esa es nuestra idea, rescatar los tiros imposibles desde atrás”.
“Para mí es un arte”, define Matías la temeraria acción de detener potentes remaches del deporte de red alta, mientras que para su hermano es “una pasión que te llena de adrenalina”.
Su padre, el profesor y coordinador de deportes del Colegio Maristas de Rancagua Ismael Valencia, viajó especialmente a la capital cafetera para acompañarlos en su debut internacional.
“En nuestra familia, conformada por cuatro voleibolistas y una gimnasta, creemos que el deporte no es accesorio. Creemos que por esa vía sólo se obtienen beneficios, como estas experiencias que son enriquecedoras”, reflexionó.
Durante la fase clasificatoria, Chile venció en el debut a Bolivia, cayó ante Ecuador y luego se impuso a Colombia. Brasil fue campeón, tras derrotar a Perú. Los locales fueron terceros.
