El látigo oriundo de Punta Arenas logró la apetecida marca al ganar con Dream Hunter, en la décima carrera del Club Hípico de Santiago.
Es primo de Christian Ojeda, también jinete, quien debió retirarse de la actividad tras una seria rodada sufrida en el Valparaíso Sporting. Juntos empacaron maletas desde su natal Punta Arenas, por lo que poco tardaron los medios en calificarlos como “Pingüinos”. No porque salieran a protestar como colegiales a las calles, sino que por la región donde vieron la luz. Quiso el destino que mientras su querido familiar debió colgar la fusta, Rodrigo le ganó al destino gracias a una enorme perseverancia acompañada de una corrección como persona a carta cabal. Dicho proceder le fue abriendo puertas pese a no ser el más el más depurado.
Incluso en su primera salida a la cancha Rodrigo rodó. Y por varios meses se mostró una secuencia por la Red Teletrak donde era consolado por su colega de camada Alfredo Gómez, quien le hizo ver en ese difícil momento que ya le tocaría bailar con la linda. Y no se equivocó.
También retirado hoy, lo que Alfredo no se imaginó nunca es que sus palabras adquirirían tremenda importancia con el paso de los años, habiendo valido la pena prestarle su hombro para que el colega de profesión expulsara sus primeras lágrimas de tristeza. Ahora fue llanto de alegría, porque no tan sólo Lizama ganó su carrera número 1000; también el soñado momento llegó días después de despedir los restos de su gran amigo Nicolás Inda.
Debe saber la opinión pública que Rodrigo fue uno de los que más lloró en la velatón realizada en la Mutual donde permaneció internado el hermano menor de Keko, hasta que finalmente Dios lo llamó a su lado, reuniéndose en el cielo con papá Pedro y hermano Eduardo.
De seguro que desde la eternidad vino la mano divina ayudando al sureño a cruzar la meta por milésima vez, para felicidad igualmente del preparador José Miguel Álvarez, quien vaticinó temprano que tan ansiada marca llegaría con un pupilo suyo. Tampoco se equivocó el actual guía de Matter of Time. Como tampoco Rodrigo con la calidad de persona que nos ha regalado.
La Nación
Es primo de Christian Ojeda, también jinete, quien debió retirarse de la actividad tras una seria rodada sufrida en el Valparaíso Sporting. Juntos empacaron maletas desde su natal Punta Arenas, por lo que poco tardaron los medios en calificarlos como “Pingüinos”. No porque salieran a protestar como colegiales a las calles, sino que por la región donde vieron la luz. Quiso el destino que mientras su querido familiar debió colgar la fusta, Rodrigo le ganó al destino gracias a una enorme perseverancia acompañada de una corrección como persona a carta cabal. Dicho proceder le fue abriendo puertas pese a no ser el más el más depurado.
Incluso en su primera salida a la cancha Rodrigo rodó. Y por varios meses se mostró una secuencia por la Red Teletrak donde era consolado por su colega de camada Alfredo Gómez, quien le hizo ver en ese difícil momento que ya le tocaría bailar con la linda. Y no se equivocó.
También retirado hoy, lo que Alfredo no se imaginó nunca es que sus palabras adquirirían tremenda importancia con el paso de los años, habiendo valido la pena prestarle su hombro para que el colega de profesión expulsara sus primeras lágrimas de tristeza. Ahora fue llanto de alegría, porque no tan sólo Lizama ganó su carrera número 1000; también el soñado momento llegó días después de despedir los restos de su gran amigo Nicolás Inda.
Debe saber la opinión pública que Rodrigo fue uno de los que más lloró en la velatón realizada en la Mutual donde permaneció internado el hermano menor de Keko, hasta que finalmente Dios lo llamó a su lado, reuniéndose en el cielo con papá Pedro y hermano Eduardo.
De seguro que desde la eternidad vino la mano divina ayudando al sureño a cruzar la meta por milésima vez, para felicidad igualmente del preparador José Miguel Álvarez, quien vaticinó temprano que tan ansiada marca llegaría con un pupilo suyo. Tampoco se equivocó el actual guía de Matter of Time. Como tampoco Rodrigo con la calidad de persona que nos ha regalado.
La Nación
