11.45 | SALUD: LA OBESIDAD NUESTRA DE CADA DÍA

Por María Elena Guzmán M.

Ofrecemos a usted una mirada al panorama actual del estado físico del ser humano en pleno siglo XXI. En este primer capítulo de la que será una completa serie de obesidad, sedentarismo, alimentación y actividad física les mostramos la obesidad: el mal de la sociedad chilena actual; sus causas y sus perjuicios sobre nuestra salud.

El homo sapiens de nuestra sociedad humana en pleno siglo XXI, transita pesadamente por nuestras calles. Está cardiovascular y musculoesqueléticamente atrofiado; por su torrente corre sangre con altos niveles de grasa y sus arterias comienzan tempranamente a taponearse de adiposidades.
Es que merced a una tecnología que nos ofrece comodidades antes no sospechadas, como el auto, el teléfono, el ordenador y la televisión; y ante un mercado global que exhibe una oferta de comida alta en grasas y carbohidratos, de baja calidad, pero barata y sabrosa, el ser humano está quedándose literalmente quieto, atrofiado, enfermo, lleno de adipocitos, y con elevados niveles de colesterol e hipertensión.
Y es que nuestra especie no está preparada fisiológicamente para las altas ingestas calóricas y el bajo nivel de ejercicio en que vivimos.
No olvidemos que fuimos nómades cazadores y recolectores durante cuatro millones de años y que recién en el suspiro de los últimos 10 mil años nos volvimos agricultores y sentamos residencia.
Las condiciones ambientales de los primeros Homo Sapiens los obligaban a recorrer grandes distancias en búsqueda de la sobrevivencia. De manera que su consumo de oxígeno, su remoción de las grasas, su presión arterial, su frecuencia cardíaca, su constitución músculo-esquelética, su fuerza y su flexibilidad debieron estar al nivel de los máximos deportistas de nuestra era. O mejor.
Pero genéticamente aún somos nómades. Y ante la inactividad, el organismo histórico no sabe cómo responder. Aún no ha podido generar mecanismos de regulación y protección funcional a las condiciones de vida actual, y se enferma.
¿Por qué? Pues es simple: a través de los siglos, el tipo de hombre que ha ido sobreviviendo a las hambrunas es aquel que asimila los nutrientes y guarda las reservas energéticas con mayor facilidad. Los humanos de hoy tienen esas características: en sus genes está esa mayor capacidad de sobrevivir guardando en su organismo mayores reservas.
Pero el problema es que como hoy la oferta de comida es enorme, el hombre come más de lo que necesita. Y como su capacidad de guardar reservas está tan desarrollada, hoy esa capacidad le juega en contra, pues como ingiere más alimentos, absorbe demasiados nutrientes. Y la consecuencia de ello es la obesidad.
La obesidad es la enfermedad en la cual las reservas naturales de energía, almacenadas en el tejido adiposo se incrementa hasta un punto donde está asociado con ciertas condiciones de salud o con un incremento de la mortalidad. Es un factor de riesgo para enfermedades crónicas como cardíacas, diabetes e hipertensión arterial.
Si a la obesidad se agrega el bajo nivel de actividad física, se cae un cóctel muy peligroso: problemas cardiovasculares, trombosis y obstrucciones en arterias y vasos sanguíneos, que pueden llevar incluso a la muerte de tejido vital en el cerebro y el corazón.

PREGUNTAS CON RESPUESTA
Aquí, una guía introductoria acerca de qué es la obesidad, sus causas y sus implicancias en la salud. El profesor de Educación Física del Centro de Alto Rendimiento Juan Pablo Rojas, nos guía en el tema.
¿Qué es la obesidad?
“Es una enfermedad, una patología derivada del aumento del tejido graso. Afecta a hombres y mujeres, de todas las razas, aunque pareciera tener una mayor incidencia en la mujer. Está caracterizada por un Índice Masa Corporal o IMC aumentado, o por un perímetro abdominal aumentado en hombres mayor o igual a 102 centímetros y en mujeres mayor o igual a 88 centímetros’’.
¿Hay distintos niveles en la obesidad?
“Efectivamente. La obesidad se puede medir a través del llamado Índice de Masa Corporal (IMC), que es el producto de la ecuación “peso partido por la altura al cuadrado’’. Según éste, hay rangos que van desde el 20 al 40. En este marco, se estima que una persona normal o normopeso tiene un IMC que va del 20 al 24.9, lo que corresponde a una obesidad grado 0; luego, un IMC de 25 a 29.9, corresponde a una persona con cierto sobrepeso, o la llamada obesidad grado 1; luego, un IMC de 30 a 39.9, corresponde a una persona obesa, o con obesidad grado 2; y finalmente, un IMC sobre 40, corresponde a una persona obesa mórbida, o con obesidad grado 3’’.
¿Qué es un obeso mórbido?
“Es una persona con restricción de movimiento producto de estructuras grasas que limitan el movimiento muscular y articular’’.
¿Es verdad que un padre obeso tiene mayor probabilidad de tener un hijo obeso?
“Hay varios factores que influyen en que un niño sea obeso y claramente uno de ellos es el factor social familiar, porque las costumbres familiares inciden en su modelo de vida. En este sentido, padres obesos crían hijos obesos. Y el problema es que los niños tienen dos períodos en los que se genera el aumento de las células adiposas: en los primeros años de vida y luego en la segunda infancia, entre los siete y los nueve años. Y si en esos períodos el niño es gordito, eso lo predispone a ser obeso para siempre’’.
¿Es posible que alguien sea delgado, pero a la vez obeso?
“Por su puesto. Eso es lo que en la jerga de los gimnasios se denominan los “gordos disfrazados de flacos’’. Ocurre que hay personas con perímetros corporales relativamente delgados, pero lo que determina si eres obeso o no, no es el ancho, sino el porcentaje de grasa del cuerpo’’.
¿Con qué porcentaje de grasa corporal se considera que una persona es obesa?
“Con sobre un 30 por ciento del peso corporal total en masa grasa, se considera obeso. Eso se mide con el adipómetro. Y se estima que con un 40 por ciento del peso corporal en masa grasa, ya se trata de un obeso mórbido’’.
¿Por qué se produce la obesidad?
“Hay factores metabólicos, endocrinos y ambientales. Pero claramente el de mayor incidencia es el ambiental: el consumir más calorías de las que se gastan. Consumir muchas y gastar pocas’’.
¿Cómo se puede combatir la obesidad?
“Disminuyendo el consumo de calorías y aumentando el gasto calórico. Pero en esto hay que tener cuidado: la gente cree que comer poco es sinónimo de comer bien, pero no es así. Porque lo importante no es comer poco, sino comer adecuadamente. Una persona gorda es fundamentalmente una persona mal nutrida, que come azúcares simples como pan, queques, y alimentos ricos en grasas. Y hay que aclarar que no es lo mismo comer mil calorías de grasas, que mil calorías de otros nutrientes, porque si comes grasas, guardas grasas’’.

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