10.57 | APARIENCIA Y SALUD EN JUEGO

De Los Medios Internacionales.

Estar decidido a hacer ejercicio de manera continua es signo de que eres más maduro. Comprendes y aceptas de lo que eres capaz y de lo que no. Con esta madurez sabrás que tu esfuerzo caminará sobre ruedas, y los resultados serán óptimos si haces un examen médico completo y coordinas el trabajo con tu entrenador y nutricionista.

¿De qué sirve el ejercicio?

“Antes era cuestión de apariencia. Hoy se trata de la búsqueda de la salud integral”, dice el entrenador físico Berlin Figueroa.

Cuando piensas en ejercitarte, por lo común te inscribes en un gimnasio y cumples con tus horarios y metas. Para que ese trabajo sea el que en verdad se ajuste a tus necesidades, debes acudir con un galeno, que puede ser general, el de cabecera, para tus primeros chequeos —depende si tienes alguna enfermedad— o, si eliges un deporte como entrenamiento, ubicar un médico del ejercicio, para que lleve una rutina específica.

“Toda persona, a cualquier edad, debería hacer ejercicio, dando realce a la prevención”, enfatiza la médica María Claudia Santizo. “La actividad física es sana porque reduce los niveles de estrés, el cual es el principal causante de enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular, ya que lleva sangre y oxígeno a los tejidos. También beneficia la digestión —debido a que favorece la motilidad de los órganos del aparato digestivo—, el sistema inmunológico, que te ayuda en contra de infecciones, en la presión arterial y reducción en los niveles de colesterol. Elimina toxinas, mejora la memoria y equilibra el metabolismo. Eso, sin contar que a nivel emocional estarás en la cúspide, gracias a las endorfinas —llamadas hormonas del placer— que se producen”, explica Santizo.

Como ves, lucir un traje de baño sin ninguna inhibición es una meta a corto plazo, válida, pero no lo que debe moverte a tener una rutina de ejercicios incorporada a tu vida, que puede prolongarse por este hábito.

Propósito y trabajo aptos

Al decidir que te conviene ejercitarte y comenzar, lo primero es sentirte a gusto mientras trabajas. No puedes hacer una rutina que te desagrada, porque entonces no te aparecerás en el gimnasio en mucho tiempo, y menos la practicarás solo en casa. Algo en lo que concuerdan los profesionales es en que debes evaluar si tienes también una personalidad deportiva. Medita: ¿Te gusta trabajar en soledad o prefieres los equipos? Con esto ya podrás distinguir qué tipo de deporte o actividad física hará que no la abandones por aburrimiento.

¿Gimnasio, campo o casa?

El lugar en el que trabajes dependerá del tipo de actividad y de tus capacidades.

La supervisión es vital en cualquier caso. Para saber si tienes un buen entrenador en el gimnasio, Figueroa afirma que al ingresar éste debe evaluarte físicamente —peso, resistencia y grasa—.

“Durante ocho días habrá un método de adaptación para acostumbrar al cuerpo al nuevo trabajo”. En este tiempo se pone en practica la denominada “ensalada”, en la que se incluye un ejercicio de brazo, uno de pierna, uno de espalda, uno de pecho. Todo con medida para que no ocurran calambres, fiebre o mareos por la falta de costumbre.

La primera rutina dura un mes, aproximadamente, y es de ejercicios localizados.

Se hace énfasis en que existe una rutina individual y que esta debe cambiar cada cierto tiempo, para evitar la monotonía y el sobre esfuerzo en ciertas partes del cuerpo.

Pon atención, porque un entrenador que no está capacitado puede ocasionar lesiones.

Cuando trabajas en un deporte específico, el entrenador dirá cuáles son los requerimientos del mismo. No los hagas sin el consentimiento de él o porque a tus amigos les funciona, porque podría ser contraproducente y te lesionarás.

En casa también debes tener un guía de entrenamiento. Si bien es cierto que los utensilios que están a la mano pueden ser utilizados, también lo es que una silla no es igual a otra, y que un experto debe decir si esa te servirá, si es el palo de escoba adecuado, etcétera. Lo mismo sucede con los aparatos, e incluso, con los videos instruccionales que compres.

Es cuestión de disciplina y necesitas a alguien que dirija tus actos, aunque lo veas una o dos veces al mes. “Hay que asesorarse para hacer bien las cosas”, dice Figueroa.

Elemento alimento

Un aspecto valioso en la interacción profesional del ejercicio es el que da el nutricionista. Este individuo ayuda a valorar los alimentos y a explotar sus virtudes al máximo.

“La importancia de una buena alimentación cuando una persona empieza a ejercitarse radica en que las necesidades del cuerpo cambian —calorías, carbohidratos, proteínas y grasas— según la intesidad del ejercicio. El éxito de tonificación, aumento de masa muscular, pérdida de peso, mejorar resistencia, etcétera, es un 60 o 70 por ciento derivado de los alimentos que consumes, y el resto, del ejercicio. Otro aspecto que debes considerar es al manejo de muchos mitos en cuanto al tema de alimentación y no confundirlos con dietas de fisioculturismo. En conclusión, se deben ajustar las calorías y los nutrientes para lograr llegar al objetivo planteado y ver resultados”, explica la nutricionista María Alejandra Córdova.

Lo básico para comenzar es contactar a los profesionales con los que trabajas: hazte un chequeo médico, conecta los resultados y recomendaciones de este con tu entrenador —si haces ejercicios en gimnasio o en casa— y nutricionista, para que juntos alcancen objetivos.

Ahora, pon atención a tu organismo, porque al final “el cuerpo lo pide”, reflexiona Figueroa.

Prensa Libre
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