14.06 | KRISTEL KÖBRICH

Deportistas del Bicentenario.

La vida de Kristel Köbrich podría ser la de cualquier adolescente de 20 años, despreocupada. Si no fuera por algunos detalles. Por ejemplo, le gusta el deporte. Pero tanto, que pasa prácticamente el día completo en la piscina, en el gimnasio o haciendo yoga.

Como una profesional, es fanática de la piscina pero en sus días libres no mete ni un dedo, ni siquiera si el calor está que derrite el asfalto.

Ella y sus amigos, muchos del club Atlético Universitario de Córdoba con el que entrena, van al cine, a cumpleaños y hacen asados cuando se juntan. Pero mientras muchos de los de su edad se acuestan a las 3:45, Kristel se levanta a entrenar. "Uno existe con eso y se planifica. Esta forma de vivir la elegí yo y nadie me obliga. Por eso odio cuando me preguntan sobre las cosas que supuestamente me estoy perdiendo por no poder ir a fiestas o salir hasta tarde".

Le gusta cuidar su lado femenino a la hora de vestirse, pero lo que más usa son trajes de baño, algunos de los cuales llegan a costar unos 300 dólares y sólo ocupa en diez competencias.

Como toda buena deportista, tiene entrenador, Daniel Garimaldi. Sin embargo, hace dos años ya que vive con él y su familia en Córdoba. "Esto se dio porque él me abrió las puertas. Claro que no es muy común que uno viva con el entrenador, pero yo me siento muy a gusto y de momento ni se ha pensado en que me vaya a vivir sola. Soy una más de los cuatro hijos que tiene y para mí es una segunda familia que me da un apoyo tremendo".

Y le gusta viajar. Tanto, que lo hace cada dos o tres meses y eso que prácticamente no tiene vacaciones. Todo esto gracias a la natación, a la que se dedica profesionalmente. Tan profesional, que actualmente la fondista chilena está entre las diez mejores del mundo.

Kristel Köbrich hizo el noveno mejor tiempo en los 1.500 metros y quedó 15ª en los 800 en Montreal, en la undécima edición de los Campeonatos Mundiales de Natación en piscina larga (50 metros) que se celebró en julio pasado. Además sigue manteniendo el récord sudamericano en los 800 metros desde las Olimpiadas de Atenas, logros que la sitúan como la mejor nadadora chilena de la historia. Razón suficiente para pasar por Chile y exigirle a su país que no la tengan de manos atadas cuando de financiamiento se trata. Si no fuera por los aportes de McDonalds, nuestro país no podría vanagloriarse de su nadadora que se fue a Argentina para entrenar mejor por falta de competencia y oportunidades.

-Las metas que has logrado hasta ahora, ¿te las habías proyectado o te superaste a ti misma?

"Creo que cada año he accedido a todo lo que me he propuesto. Esto gracias a la constancia y responsabilidad que he tenido. Además pienso que las cosas se me han dado muy bien. Y eso que nunca me propuse dedicarme a la natación, a tener tantos logros o hacer historia en este deporte".

-Si no te propusiste ser nadadora, ¿cómo llegaste a serlo?

"Es que una cosa lleva a la otra. Nado desde siempre. Mi madre fue nadadora y ahora es entrenadora. En un momento tuve que decidirme entre el atletismo o la natación, y me decidí por lo segundo. Después me fui del Colegio Alemán al Colegio de Deportistas. Así se fueron abriendo las puertas, especialmente en la medida que vas teniendo buenos resultados internacionalmente. Ahí también van surgiendo las ambiciones. Pese a todo esto no sé hasta donde llegaré. No te puedo decir ahora si seré campeona mundial o no".

-No te proyectas muchos años más allá. ¿Radica ahí una de las claves de tu éxito?

"Creo que sí. Voy paso a paso, ya que son pasos seguros. Sé que estoy haciendo las cosas bien".

-Te fuiste a vivir a Córdoba porque según tú, allá hay otra mentalidad y un mejor nivel de competencia. ¿Qué te da el país trasandino que no te daba Chile?

"Por ahí mucha gente piensa que yo me fui por falta de infraestructura y no es así. Creo que acá también puedes ser noveno en el mundo. A mí se me dio de otra forma porque yo lo elegí de otra forma. Cuando terminé el colegio se me abrieron las puertas en Argentina y no lo pensé dos veces: agarré mis cosas y me fui. Y menos mal fue así. No sé si lo podría haber hecho acá".

-¿Por qué?

"De partida porque acá entrenaba sola y no era parte de un equipo. Además no siempre tenía piscina. Era una gitana. Tres veces a la semana entrenaba en la U, otras dos veces en el Estadio Nacional, después en la Escuela Militar. No estaba tranquila ni conforme. Así se dieron las cosas para que uno comenzara a buscar otras posibilidades y a preguntarles a mis colegas cómo lo hacían. Así llegué a mi entrenador que tengo actualmente".

-Estando en contacto con nadadores y deportistas argentinos de alto rendimiento, ¿qué tienen ellos que no tiene nuestros deportistas?

"La forma de entrenar. Especialmente la parte psicológica. Por ahí tácticamente puede ser lo mismo, pero me llama la atención la dedicación y la mentalidad, que es mucho más positiva. Son arrogantes y han llegado tan lejos justamente por eso. Al decir nosotros somos los mejores nadie les pasa por encima y eso los ha llevado a ser campeones del mundo en muchas cosas".

-¿Tu autoestima deportiva ha mejorado estando allá?

"Creo que va más allá de eso. Mi madre también es argentina y me ha enseñado a pensar así. Por otra parte el Colegio Alemán me dio eso de ser cuadrada. Ambas cosas me han llevado a ser como soy".

-Cuando hablas de que te falta táctica, ¿a qué te refieres?

"La gracia (de las pruebas) de fondo es salir a un ritmo y mantenerlo. Eso lo tienes que entrenar. La táctica consiste en que puedes dividir los 1500 en 3 de 500 ó 4 de 400 más uno de 300, etc. Eso lo aprendes viendo cómo lo hacen las otras y veo qué me falta antes, arriba o debajo del agua. Por eso necesito más roce internacional".

-¿Este tipo de entrenamiento no lo tenías en Chile?

"Es que eso se mejora en pruebas competitivas. Pero mi prueba no es competitiva acá en Chile. Antiguamente, y por eso también me fui, tenía que competir esa prueba con los hombres".

-¿Me imagino que el largo de la piscina si es temperada o no, etc. debe influir a la hora de competir?

"Son factores que influyen pero que no son excusas cuando me va mal. En ese momento sé que para todos es igual, entonces trato ser abierta y no ver en eso la disculpa cuando no alcancé la meta propuesta".

-Tus pruebas duran largos minutos. ¿En qué piensas mientras compites?

"Me concentro en lo mío. Lo que sí, inconscientemente, siempre llevo una canción. Es para que no se me haga tan largo y disfrutar el nado. Y es cualquiera canción que escuché en la mañana cuando me levanté y se me quedó pegada".

-La natación no genera ni un tipo de ingreso. ¿Cómo te financias la vida?

"Desde diciembre 2004 hasta diciembre 2005 tengo contrato con McDonald y espero que por mucho tiempo más. Con eso puedo vivir tranquilamente en Córdoba. Después tengo la beca Proddar de Chiledeportes con lo que puedo vivir cuando estoy de paso por Chile. Y están los viajes. Ahí se produce el problema. Presento el proyecto a la Federación y ellos me dicen que no tienen plata lo que significa que no puedo ir a tantos torneos al año. Hoy tengo una reunión con Macarena Carvallo de Chiledeportes para ver ese tema".

-¿Cómo manejas esa frustración de no contar con el suficiente apoyo?

"Menos mal que no me frena la idea de entrenar. Amo esto y no lo hago por la plata. Pero creo que tengo que tener una retribución por mis logros. Tengo motivo para pelear por mis derechos. Entiendo que si no hay plata, no la hay. Pero pido cierta cantidad y me dan sólo la mitad, lo que significa reducirlo todo. Y eso es lo que te descoloca como deportista. No entiendes y te preguntas: Si estoy haciendo todo bien, ¿por qué no recibo lo que estoy pidiendo? Pero las cosas son así y ya está, ya pasó. Espero que ahora las cosas se arreglen".

-¿Cuál crees que debería ser el rol del Gobierno?

"Creo que su rol es fundamental, pero no hay política deportiva en este país. No sé si algún día un Gobierno la tendrá".

-¿Por qué crees que es tan difícil conseguir financiamiento privado?

"Porque la natación es un deporte que acá todavía no vende. Puede que ahora me quieran ayudar a mí, pero eso tampoco sirve porque se necesita que ayuden a los que están detrás o al lado, a los chicos emergentes, etc. También depende del interés de la gente. Hay que incentivarla, faltan piscinas y no sólo en Santiago, sino que a lo largo del país".

-Siendo nadadora de alto rendimiento tienes que hacer ciertos sacrificios. ¿Qué es lo que ganas?

"Muchísimo. Todo lo que he viajado desde los 12 años, la gente que he conocido, lo que crezco siendo deportista. Eso no me lo paga nadie. El haber podido llevar la bandera chilena para los Juegos Olímpicos (Atenas 2004), eso no tiene precio".

-¿Cuáles características tuyas te han llevado tan lejos?

"Tomar las decisiones correctas y de jugármela. Cuando me decidí por la natación, por ejemplo. O cuando me fui del Colegio Alemán. Tuve el apoyó pero costó porque no había seguridad de que me iba a ir bien. Cuando decidí irme a Argentina. Creo que eso me ha hecho un poco más madura, aunque me siento completamente igual que cualquiera de mi edad".

-¿Con quien compartes tus logros?

"Primero conmigo misma. Después con mi familia, mi entrenador, psicólogo y amigos. Es una lista larga pero son pocos los que han creído en mí. Son muchos los que me felicitan, pero pocos los que realmente saben lo que me costó llegar hasta aquí".

Kristel Köbrich tiene piscina para rato. En septiembre viaja a competir a Brasil; en diciembre tiene el Nacional de Argentina; a fines de febrero el Sudamericano en Colombia; en abril el Mundial de piscina corta en Shanghai, China. Y las Olimpiadas en Beijing el 2008. Pero eso ya suena muy lejos para la nadadora chilena. Ella prefiere ir brazada a brazada. Así como llegó a ser una de las diez mejores del mundo. "Cosa de la que me tengo que convencer aún yo misma", dice.
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