La selección «azzurra», vigente campeona, empató de penalti frente al peor equipo.
La defensora del título mundial confirmó frente a Nueva Zelanda que no es un equipo ganador, pero que sin embargo puede triunfar. La peor selección de las que se juegan el Mundial, a un nivel muy superior a lo previsible, se adelantó en los primeros compases gracias a un gol del delantero Shane Smeltz, que escapó del marcaje de Cannavaro.
No por ello reaccionó Italia, que continuó jugando sin orden ni concierto, sobre todo en el centro del campo. Haciendo gala del tipo de fútbol que los caracteriza, ni siquiera yendo por debajo en el marcador empezaron a mostrar opciones en el ataque. De hecho, si consiguieron el empate fue gracias a un agarrón de Smith sobre Daniele de Rossi dentro del área «kiwi». Vincenzo Iaquinta convirtió la pena máxima en el minuto 29. Durante la primera mitad Italia tuvo otras oportunidades, entre las que hubo un libre directo de Iaquinta y un remate de Gianluca Zambrotta que obligaron al portero neozelandés a lucirse.
La segunda mitad no cambió el papel de los actores y los italianos siguieron pensando en llegar a la portería de Paston, sin saber cómo hacerlo. Un remate de Di Natale en el minunto 49 fue lo mejor del ataque «azzurro».
Incluso pudieron verse de nuevo en desventaja si Ivan Vicelich hubiera aprovechado mejor un mal despeje de Fabio Cannavaro. Tampoco la entrada de Camoranesi y Di Natale, en sustitución de Pepe y Gilardino, ayudó a que el equipo diera siquiera la sensación de tener el partido bajo control.
A falta de fútbol, presión
En los últimos minutos a Italia le entraron las prisas y aumentó la presión a los neozelandeses. Paston y Nelsen demostraron el orden de la defensa verdiamarilla y echaron por tierra los intentos de Montolivo y Di Natale por hacerse con una victoria por sorpresa.
Con sólo un partido por disputarse, llega el momento de ponerse a hacer cuentas. Hagan lo que hagan los «azzuros» frente a Eslovaquia, dependerán del resultado del Paraguay-Nueva Zelanda. Italia podría pasar a octavos sin haber ganado ni un sólo partido en la fase de clasificación y empatado a puntos con el tercero.
La defensora del título mundial confirmó frente a Nueva Zelanda que no es un equipo ganador, pero que sin embargo puede triunfar. La peor selección de las que se juegan el Mundial, a un nivel muy superior a lo previsible, se adelantó en los primeros compases gracias a un gol del delantero Shane Smeltz, que escapó del marcaje de Cannavaro.
No por ello reaccionó Italia, que continuó jugando sin orden ni concierto, sobre todo en el centro del campo. Haciendo gala del tipo de fútbol que los caracteriza, ni siquiera yendo por debajo en el marcador empezaron a mostrar opciones en el ataque. De hecho, si consiguieron el empate fue gracias a un agarrón de Smith sobre Daniele de Rossi dentro del área «kiwi». Vincenzo Iaquinta convirtió la pena máxima en el minuto 29. Durante la primera mitad Italia tuvo otras oportunidades, entre las que hubo un libre directo de Iaquinta y un remate de Gianluca Zambrotta que obligaron al portero neozelandés a lucirse.
La segunda mitad no cambió el papel de los actores y los italianos siguieron pensando en llegar a la portería de Paston, sin saber cómo hacerlo. Un remate de Di Natale en el minunto 49 fue lo mejor del ataque «azzurro».
Incluso pudieron verse de nuevo en desventaja si Ivan Vicelich hubiera aprovechado mejor un mal despeje de Fabio Cannavaro. Tampoco la entrada de Camoranesi y Di Natale, en sustitución de Pepe y Gilardino, ayudó a que el equipo diera siquiera la sensación de tener el partido bajo control.
A falta de fútbol, presión
En los últimos minutos a Italia le entraron las prisas y aumentó la presión a los neozelandeses. Paston y Nelsen demostraron el orden de la defensa verdiamarilla y echaron por tierra los intentos de Montolivo y Di Natale por hacerse con una victoria por sorpresa.
Con sólo un partido por disputarse, llega el momento de ponerse a hacer cuentas. Hagan lo que hagan los «azzuros» frente a Eslovaquia, dependerán del resultado del Paraguay-Nueva Zelanda. Italia podría pasar a octavos sin haber ganado ni un sólo partido en la fase de clasificación y empatado a puntos con el tercero.
