De los Medios Internacionales.
A la espera de que este pueda ser el Mundial de fútbol que España gana o que surja una nueva mano de dios desde el banquillo o que algún jugador peque un cabezazo a otro en la final y ya que este no ha sido el Mundial en el que despierte el fútbol africano… el Mundial de Suráfrica 2010 es el Mundial de las vuvuzelas.
Las vuvuzelas son esas trompetas que ya existían cuando mi padre me llevaba a ver a Butragueño. Ya decía yo que lo peor de tener el Mundial en Suráfrica no era la inseguridad, eran las malditas vuvuzelas que no paran de sonar durante todo el partido en los paises africanos. Un zumbido constante cuya intensidad no guarda relación con lo que ocurre en el terreno de juego en ningun momento, lo que me hace pensar que a los sopladores de trompetas les divierte más su sonido que el propio partido.
En España casi no se ven en los estadios y han sido sustituidas por los aplaudidores hinchables. Recemos para que no se pongan de moda. La FIFA tanteó a los organizadores para intentar prohibirlas. Pero resulta absurdo e imposible negarle al público la entrada con las trompetas a estas alturas. Hasta los seguidores occidentales también se han sumado a la fiesta. Porque este es el Mundial de la vuvuzela como podéis ver en estas imágenes.
A la espera de que este pueda ser el Mundial de fútbol que España gana o que surja una nueva mano de dios desde el banquillo o que algún jugador peque un cabezazo a otro en la final y ya que este no ha sido el Mundial en el que despierte el fútbol africano… el Mundial de Suráfrica 2010 es el Mundial de las vuvuzelas.
Las vuvuzelas son esas trompetas que ya existían cuando mi padre me llevaba a ver a Butragueño. Ya decía yo que lo peor de tener el Mundial en Suráfrica no era la inseguridad, eran las malditas vuvuzelas que no paran de sonar durante todo el partido en los paises africanos. Un zumbido constante cuya intensidad no guarda relación con lo que ocurre en el terreno de juego en ningun momento, lo que me hace pensar que a los sopladores de trompetas les divierte más su sonido que el propio partido.
En España casi no se ven en los estadios y han sido sustituidas por los aplaudidores hinchables. Recemos para que no se pongan de moda. La FIFA tanteó a los organizadores para intentar prohibirlas. Pero resulta absurdo e imposible negarle al público la entrada con las trompetas a estas alturas. Hasta los seguidores occidentales también se han sumado a la fiesta. Porque este es el Mundial de la vuvuzela como podéis ver en estas imágenes.
