Bicentenario de Chile.
Sostener que a través de la práctica y afición por el deporte se transfieren costumbres y valores, ya no es ninguna novedad; tal vez por eso, durante los últimos años, se ha incrementado la inversión y se le ha entregado una mayor importancia.
Lamentablemente, es sabido que el proceso de aprobación y asignación de recursos no siempre llevó a los proyectos a sus correctos destinos. Otras veces, la autoridad parecía estar más preocupada del golpe mediático que de un óptimo resultado, como en la remodelación del Estadio Nacional.
Existe consenso en la relevancia del deporte, tal como ha ocurrido con la cultura. El caso de la cultura es emblemático, llama la atención como el incremento en la asignación de recursos ha sido positivo, pero se ha prestado para la caricatura del personaje arriba de los zancos y la música estilo Inti Illimani.
La gran tarea del nuevo gobierno, es incorporar estas actividades en deporte y cultura a nuestra vida diaria. Entendiendo por “nuestra vida diaria”, la de todos los chilenos y no sólo la de deportistas de elite y connotados bailarines y cantantes clásicos; si no más bien, la del chileno común.
Si la gente se la jugó por el cambio, es porque espera que lo haga gente nueva. Esto, no es porque se haya hecho todo mal, la antigua política abrió las puertas para que ahora, nuevas generaciones las sepamos mantener abiertas.
Desglosando los puntos el programa de deportes de Sebastián Piñera, uno comparte que para cada chileno tener en un deportista exitoso a nivel mundial sería un tremendo espejo. Empero, por ahora debemos trabajar en las bases, en los miles y miles de chilenos que se alimentan mal y no ven el deporte como algo entretenido e importante. Desde luego, también hay que hacerlo con los que sí lo valoran, pero viven en un entorno que no colabora ó, simplemente, no tienen la plata para acceder a la práctica deportiva sistemática.
El ejecutivo aumentará la inversión en deporte, por lo que ahora más que nunca, hay que tener más y mejores mecanismos de control, basado en conceptos de ética y transparencia.
Se trabajará incluso, con los gobiernos corporativos de las distintas entidades y disciplinas, lo cual es tan importante como complejo. Es un trabajo a largo plazo, que hay que entenderlo como tal, para no caer en los vicios mediáticos de la Concertación. Ya lo dijo el Presidente electo, se trabaja para hacer crecer a Chile, no a las encuestas de popularidad.
Se aumentarán las horas de educación física, siendo ésta una necesidad básica. Pero estas medidas, como siempre, deben ir dentro de un sistema que respete el deporte. Los profesores de las otras disciplinas, deben inculcar respeto y valor por el deporte, los padres tienen que terminar con el castigo al deporte por faltas en otras áreas del aprendizaje. Debemos convencer a la mitad de las mujeres y a los gorditos del curso que los “falsificados” no engañan a nadie más que ellos. Para que eso resulte, es importante que las calificaciones se otorguen de acuerdo a pruebas diagnósticas personalizadas para que siempre esté la motivación por la superación y todos opten a la nota máxima. No es justo que por el sólo hecho de nacer con una mejor motricicidad, se asegure una mejor calificación que el lento o descordinado.
Se creará el programa “Chile se pone en forma”, éste incorpora canchas, multicanchas y gimnasios polideportivos en cada rincón del país. Además, se diseñará e implementará un plan maestro de ciclo vías y ciclo bandas. Ambos proyectos son magníficos, un sueño para los que amamos el deporte. Pero, para que no lo de los últimos gobiernos, no se deben conformar con la implementación e instalación de infraestructura. Cada cancha debe lograr ganar un espacio donde los drogadictos y traficantes no quieran ni remotamente invadir a los deportistas. Cada actividad que se desarrolle en estas canchas debe contar con la orientación de un monitor bien preparado y para contar con un profesional del deporte bien preparado, obviamente, se le debe remunerar como corresponde. En el segundo punto, se requiere que tanto ciclistas como automovilistas adquieran una adecuada cultura para el uso de este medio de transporte, de lo contrario, veremos lo que sucedido en no pocos sectores, será un “saludo a la bandera”.
Ahora, a esperar que la gente que tanto pidió la oprtunidad para ser gobierno, responda a esta gran tarea. En el deporte, no se puede caer en el simplismo de “sacar la billetera” y esperar que las cosas anden bien. Hay que invertir como corresponde, trabajar y controlar desde las bases. Para recién, luego del tercer gobierno de la coalición, esperar una buena cantidad de medallas en cada mundial de cada disciplina. Por supuesto que en la mitad de ese tiempo, ya podremos aspirar a jugar un partido de fútbol en cualquier parte del país sin miedo que nos asalten y sin olor marihuana.
Sostener que a través de la práctica y afición por el deporte se transfieren costumbres y valores, ya no es ninguna novedad; tal vez por eso, durante los últimos años, se ha incrementado la inversión y se le ha entregado una mayor importancia.
Lamentablemente, es sabido que el proceso de aprobación y asignación de recursos no siempre llevó a los proyectos a sus correctos destinos. Otras veces, la autoridad parecía estar más preocupada del golpe mediático que de un óptimo resultado, como en la remodelación del Estadio Nacional.
Existe consenso en la relevancia del deporte, tal como ha ocurrido con la cultura. El caso de la cultura es emblemático, llama la atención como el incremento en la asignación de recursos ha sido positivo, pero se ha prestado para la caricatura del personaje arriba de los zancos y la música estilo Inti Illimani.
La gran tarea del nuevo gobierno, es incorporar estas actividades en deporte y cultura a nuestra vida diaria. Entendiendo por “nuestra vida diaria”, la de todos los chilenos y no sólo la de deportistas de elite y connotados bailarines y cantantes clásicos; si no más bien, la del chileno común.
Si la gente se la jugó por el cambio, es porque espera que lo haga gente nueva. Esto, no es porque se haya hecho todo mal, la antigua política abrió las puertas para que ahora, nuevas generaciones las sepamos mantener abiertas.
Desglosando los puntos el programa de deportes de Sebastián Piñera, uno comparte que para cada chileno tener en un deportista exitoso a nivel mundial sería un tremendo espejo. Empero, por ahora debemos trabajar en las bases, en los miles y miles de chilenos que se alimentan mal y no ven el deporte como algo entretenido e importante. Desde luego, también hay que hacerlo con los que sí lo valoran, pero viven en un entorno que no colabora ó, simplemente, no tienen la plata para acceder a la práctica deportiva sistemática.
El ejecutivo aumentará la inversión en deporte, por lo que ahora más que nunca, hay que tener más y mejores mecanismos de control, basado en conceptos de ética y transparencia.
Se trabajará incluso, con los gobiernos corporativos de las distintas entidades y disciplinas, lo cual es tan importante como complejo. Es un trabajo a largo plazo, que hay que entenderlo como tal, para no caer en los vicios mediáticos de la Concertación. Ya lo dijo el Presidente electo, se trabaja para hacer crecer a Chile, no a las encuestas de popularidad.
Se aumentarán las horas de educación física, siendo ésta una necesidad básica. Pero estas medidas, como siempre, deben ir dentro de un sistema que respete el deporte. Los profesores de las otras disciplinas, deben inculcar respeto y valor por el deporte, los padres tienen que terminar con el castigo al deporte por faltas en otras áreas del aprendizaje. Debemos convencer a la mitad de las mujeres y a los gorditos del curso que los “falsificados” no engañan a nadie más que ellos. Para que eso resulte, es importante que las calificaciones se otorguen de acuerdo a pruebas diagnósticas personalizadas para que siempre esté la motivación por la superación y todos opten a la nota máxima. No es justo que por el sólo hecho de nacer con una mejor motricicidad, se asegure una mejor calificación que el lento o descordinado.
Se creará el programa “Chile se pone en forma”, éste incorpora canchas, multicanchas y gimnasios polideportivos en cada rincón del país. Además, se diseñará e implementará un plan maestro de ciclo vías y ciclo bandas. Ambos proyectos son magníficos, un sueño para los que amamos el deporte. Pero, para que no lo de los últimos gobiernos, no se deben conformar con la implementación e instalación de infraestructura. Cada cancha debe lograr ganar un espacio donde los drogadictos y traficantes no quieran ni remotamente invadir a los deportistas. Cada actividad que se desarrolle en estas canchas debe contar con la orientación de un monitor bien preparado y para contar con un profesional del deporte bien preparado, obviamente, se le debe remunerar como corresponde. En el segundo punto, se requiere que tanto ciclistas como automovilistas adquieran una adecuada cultura para el uso de este medio de transporte, de lo contrario, veremos lo que sucedido en no pocos sectores, será un “saludo a la bandera”.
Ahora, a esperar que la gente que tanto pidió la oprtunidad para ser gobierno, responda a esta gran tarea. En el deporte, no se puede caer en el simplismo de “sacar la billetera” y esperar que las cosas anden bien. Hay que invertir como corresponde, trabajar y controlar desde las bases. Para recién, luego del tercer gobierno de la coalición, esperar una buena cantidad de medallas en cada mundial de cada disciplina. Por supuesto que en la mitad de ese tiempo, ya podremos aspirar a jugar un partido de fútbol en cualquier parte del país sin miedo que nos asalten y sin olor marihuana.
